Es la
capa intermedia de
la piel y la más gruesa. Se compone principalmente de
fibras de colágeno y elastina. Proporciona firmeza, elasticidad y flexibilidad a la piel.
En esta capa encuentras los vasos capilares y sanguíneos, las glándulas sebáceas y sudoríparas, los folículos pilosos y receptores nerviosos.
Los folículos pilosos contienen las raíces del pelo. Las glándulas sebáceas producen el sebo que lubrica e impermeabiliza la epidermis. Las glándulas sudoríparas ayudan a eliminar las toxinas o residuos de tu cuerpo.
Con el paso del tiempo el colágeno y la elastina se agotan. Por esta razón tu piel pierde su humedad y se arruga.
Existen tratamientos faciales que pueden ayudarte a incentivar la producción de más de estas vitales fibras debido a su alto contenido de alfahidroxiácidos y betahidroxiácidos.
Para mantener hidratada esta capa de la piel es necesario aumentar su manto hídrico o reserva de agua. Las cremas hidratantes contienen macromoléculas que ingresan hasta esta segunda capa y actúan como esponjas de reserva hídrica.
Esta capa se encuentra en medio de la epidermis y la hipodermis.