Contiene vasos sanguíneos y capilares, glándulas sudoríparas y sebáceas, receptores nerviosos y folículos pilosos que realizan un
intercambio natural de nutrientes, permitiendo tu interacción con el medio ambiente.
Algunas de sus características son:
- Contribuye a regular tu temperatura corporal por medio de la contracción o dilatación de sus vasos sanguíneos.
- Es más delgada y sensible en tu cara, en especial en la zona de tus parpados y labios, y más gruesa y resistente en la planta de tus pies.
- Sus receptores responden al tacto, temperatura y dolor. Estos reportan su estado al cerebro continuamente.
- Se renueva constantemente cambiando sus células muertas. Este proceso de regeneración se realiza naturalmente aunque puede acelerarse por medio de cuidados apropiados.
- Envejece a medida que nos hacemos mayores, perdiendo su humedad y disminuyendo sus niveles de colágeno y elastina, lo que hace más lento su proceso de renovación.
- Su principal componente en la superficie es la queratina, una proteína que le proporciona las propiedades de impermeabilidad y resistencia.
- Elimina residuos y feromonas a través de la sudoración. Las feromonas son conocidas como sustancias que aumentan la atracción sexual.
Tu piel refleja cómo te sientes y constituye un importante indicador de tu estado de salud. Es primordial cuidarla y tratarla como parte integral de tu cuerpo.
¿Cuál es su estructura?
Este vital tejido está compuesto de tres capas fundamentales: capa superior o
epidermis, capa intermedia o
dermis y la capa inferior o
hipodermis.
¿Cómo funciona?
Funciona por medio de regeneración de células en periodos de 28 días aproximadamente. Este proceso se realiza en la dermis y epidermis gracias los nutrientes que le proporciona la hipodermis.
La dermis produce constantemente células, las cuales se mueven hacia arriba a las células que se encuentran encima de ellas y en la capa siguiente o epidermis. Desde allí siguen subiendo hasta llegar a la superficie. Este proceso se realiza durante ciclos de 14 días.
En este ciclo las células pierden agua y sufren cambios químicos. Cuando llegan a la superficie mueren y se aplanan conformando la textura que podemos tocar y ver.
Las celulas permanecen en la superficie durante un segundo ciclo de 14 días, completando el periodo de 28 días. Luego son descartadas a medida que llegan nuevas células.
En realidad la textura que podemos ver y tocar, y donde aplicamos los productos de cuidado de la piel está conformada por células muertas.
Sin embargo las células muertas son vitales para:
- Protegerte de los rayos ultravioletas provenientes principalmente de la luz solar.
- Protegerte de los agentes nocivos en el medio ambiente como la contaminación y el humo.
- Llevar los nutrientes y oxígeno a tus nervios, glándulas y tu cabello.
¿Por qué es importante cuidarla?
Tu piel es el órgano más grande de tu cuerpo. Una de sus principales funciones es proteger tus sistemas internos de los agentes nocivos que se encuentran en su exterior. Por lo tanto, es un indicador sobre tu estado de salud. Si deseas lucir radiante, debes llevar un estilo de vida saludable.
Dentro de tu actividad diaria te expones a factores de envejecimiento incontrolables como la humedad, las temperaturas extremas, el viento, la polución y el sol. Es necesario protegerte de estos factores para evitar sufrir de los signos de envejecimiento prematuro.
Existen factores de envejecimiento controlables como el sueño, el agua, la nutrición, el ejercicio, el estrés y las substancias tóxicas. Aunque muchas veces tu estilo de vida no te admite hacerte cargo de ellos, es importante que generes hábitos diarios que te permitan controlarlos.
Es posible mantener tu piel saludable, joven y bella invirtiendo poco dinero, tiempo y esfuerzo. Conoce cómo puedes lograrlo a través de los cuidados básicos y especiales y de las técnicas de rejuvenecimiento.