El cutis de quienes tienen suerte y gozan de este tipo de piel, no presenta zonas con grasa en exceso, tampoco con falta de hidratación. Usualmente su piel es
suave y
firme al tacto.
Tampoco presenta barros ni espinillas. Su textura es mate, es decir no es opaca como para ser seca, ni brillante como para ser grasosa. En general, se encuentra en equilibro conservando una humedad y un brillo saludable.
Quien goce de un cutis normal debe sentirse muy feliz. Sin embargo, eso no significa que su piel no requiera de un cuidado básico. La piel evoluciona con el tiempo y aunque queramos no podemos detener nuestra vida durante ese momento tan satisfactorio.
Recuerda que a medida que envejecemos, nuestra piel tiende a perder su humedad y elasticidad, luego aquellos privilegiados y privilegiadas no contarán con este tipo de piel durante toda su vida. Lamento la mala noticia!
Consejos para su cuidado
- Limpia cuidadosamente tu piel al menos una vez al día.
- Protégela siempre que te encuentres al aire libre usando un bloqueador solar preferiblemente de amplio espectro y para todo tipo de rayos ultravioleta.
- Consume agua en abundancia y lleva una dieta balanceada.
- Duerme y descansa lo suficiente, y usa tratamientos relajantes.
- Hidrata apropiadamente, en especial si te encuentras en climas fríos y con altura.
- No te confies, tu piel permanece en constante evolución y está expuesta constantemente a muchos agentes nocivos. No abuses de ella, cuídala y protégela para mantenerla en equilibro toda tu vida.